Éste
verano de 2009 por primera vez después de más de 30 años,
he visto alevines de peces en el arroyo del soto, peces que subían,
del río Guadarrama, en su intento de remontar las corrientes
de agua, que a su vez, carece de vida, completamente contaminado a su
paso por Móstoles, he visto en el Guadarrama alguna carpa pero
con síntomas de una muerte eminente. Quiere decir esto que el
Guadarrama también ha tenido un momento de mejora dejando el
transito de los peces.
Me han contado los antiguos mostoleños que en el arroyo del Soto
hace 40 o 50 años la gente se bañaba en sus aguas, había
arenas blancas y limpias, y tenían vida en sus aguas, todo condicionado
a la época de lluvias pues el arroyo se secaba en verano normalmente,
hoy día no se seca pues se nutre de las aguas fecales de Móstoles.
En la primera mitad del siglo XX las orillas del Soto conocidas como
La Vega, se regaban con el agua provinente de la presa
del Soto, que aun tenía funcionalidad después de más
de 500 años de existencia. Por desgracia y a pesar del informe
de la CAM, haciendo constar su importancia, el abandono y desidia por
nuestro patrimonio, es tan grande que la presa se esta perdiendo, se
veían en la misma elementos interesantes como contrafuertes,
aliviaderos o compuertas que han desaparecido.
Tengamos la esperanza que la concienciación ciudadana ponga remedio
a estos males, ya que en sus manos esta elegir para representantes las
opciones adecuadas.